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La senda del campamento maqui de Fortanete: un recorrido por la historia y la memoria del Maestrazgo

La senda del campamento maqui de Fortanete: un recorrido por la historia y la memoria del Maestrazgo

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El Maestrazgo es un territorio donde naturaleza e historia van de la mano. Sus montañas, barrancos y extensos pinares no solo albergan paisajes de gran belleza, sino que también fueron escenario de algunos de los episodios más difíciles de nuestra historia reciente. Uno de ellos fue la presencia de los maquis, los guerrilleros antifranquistas que, durante los años posteriores a la Guerra Civil española, encontraron refugio en estas tierras.

Hoy, una ruta senderista en el término municipal de Fortanete permite acercarse a esta parte de nuestro pasado y descubrir el lugar donde se encontraba el campamento maqui de Jujarra, oculto entre grandes rocas y espesos bosques.

Los maquis en el Maestrazgo: la resistencia en las montañas

Tras finalizar la Guerra Civil en 1939, algunos republicanos que se oponían a la dictadura franquista continuaron la lucha armada desde las montañas. Eran conocidos como maquis y formaban parte de la guerrilla antifranquista, que desarrolló buena parte de su actividad durante la década de 1940 y los primeros años de la de 1950.

El Maestrazgo, por su complicada orografía, sus extensas zonas forestales y la existencia de numerosas masías dispersas, fue uno de los territorios donde estos grupos encontraron lugares adecuados para esconderse, organizarse y desplazarse sin ser descubiertos.

En estas montañas actuó la Agrupación Guerrillera de Levante y Aragón (AGLA), una de las principales organizaciones de la resistencia antifranquista. Su presencia marcó profundamente la vida de los habitantes del medio rural, especialmente de los masoveros, que se encontraron en muchas ocasiones entre las exigencias de los guerrilleros y la vigilancia y represión de las fuerzas de seguridad del régimen.

Los campamentos guerrilleros se situaban en lugares apartados, de difícil acceso y protegidos por la vegetación. Desde ellos, los maquis organizaban sus movimientos y trataban de sobrevivir en unas condiciones especialmente duras, marcadas por el aislamiento, la escasez de recursos y el constante riesgo de ser descubiertos.

El campamento maqui de Jujarra, un refugio oculto en Fortanete

Uno de estos enclaves se encontraba en el barranco de Jujarra, en la partida de los Monjes de Fortanete, en un entorno próximo al límite con el término municipal de Mosqueruela.

El lugar reunía las condiciones que buscaban los guerrilleros para instalar sus refugios: grandes formaciones rocosas, abundante vegetación y una ubicación discreta que dificultaba su localización.

El campamento estaba formado por tres chozas, cada una con capacidad para albergar a cuatro o cinco personas. Contaba además con un cobertizo utilizado como comedor, construido con troncos de pino, una cocina apoyada en una gran peña y protegida por una cubierta, y una letrina situada a cierta distancia.

Las construcciones se integraban en el paisaje y se camuflaban aprovechando las rocas y los árboles. Los guerrilleros utilizaban pinos cortados para levantar parapetos y ocultar las instalaciones entre las ramas.

Una curiosidad de este campamento es que, aunque se encontraba cerca de la masada de Jujarra, los guerrilleros evitaron utilizarla como punto de apoyo para no llamar la atención y comprometer la seguridad de su escondite.

Octubre de 1947: el descubrimiento del campamento

La historia del campamento de Jujarra está ligada a un episodio ocurrido en octubre de 1947.

Según recoge el investigador José Ramón Sanchis Alfonso en su obra Maquis y franquismo: lucha armada, miedo y represión, las fuerzas de seguridad consiguieron conocer la ubicación exacta del refugio tras someter a severos interrogatorios al padre de un guerrillero conocido como «Leopoldo», vinculado al masico de la Pez de Fortanete.

Se organizó entonces una operación dirigida por el teniente de la Guardia Civil del sector de Cantavieja, en la que participaron treinta guardias civiles y catorce soldados.

Sin embargo, cuando llegaron al campamento, los guerrilleros ya habían huido precipitadamente y el lugar estaba abandonado.

Durante el registro se encontraron numerosos objetos que permiten imaginar cómo era la vida cotidiana en aquel escondite: alpargatas usadas, cáscaras de huevo, pieles de cordero puestas a secar y abundante documentación. También se descubrió armamento y material explosivo oculto en una oquedad de la roca, cuidadosamente tapada con piedras.

Estos hallazgos muestran cómo aquellos refugios eran espacios de organización guerrillera, pero también lugares donde sus ocupantes intentaban resolver las necesidades más básicas de la vida diaria.

Una red de campamentos entre Fortanete y Mosqueruela

El de Jujarra no era un campamento aislado. A unos trescientos metros, en dirección a Pinos Claros, existía otro refugio, y en las proximidades se encontraban también los campamentos conocidos como Pinarhueco y Fuentespalda.

En el término de Fortanete se documentan otros emplazamientos guerrilleros, como el situado cerca del masico del Cabezo del Prior, junto a la fuente del Arciviejo, en las proximidades de la confluencia de los términos de Fortanete, Pitarque, Villarroya de los Pinares y Aliaga. También existió otro campamento en un barranco cercano al Mas Bajo, junto a la Fuente de la Zorra.

La presencia de estos refugios demuestra la importancia estratégica que tuvieron las montañas del Maestrazgo para los movimientos de la guerrilla.

Incluso después de su descubrimiento en 1947, es posible que el campamento de Jujarra volviera a ser utilizado. Según declaraciones posteriores de una guerrillera conocido como «La Pastora», en febrero y marzo de 1949 el batallón de Florencio Guillén García, alias «Viejo», mantenía un campamento junto al masico de la Pez, que podría corresponder al antiguo refugio de Jujarra.

Una ruta senderista para descubrir la historia

Visitar el campamento maqui de Fortanete es una oportunidad para combinar el senderismo con el conocimiento del patrimonio histórico del Maestrazgo.

El recorrido se adentra en un paisaje de pinares, barrancos y grandes formaciones rocosas que ayuda a comprender por qué los guerrilleros eligieron estos parajes para instalar sus refugios.

A lo largo del camino, el visitante puede disfrutar de la tranquilidad del entorno y observar un paisaje que, aunque ha cambiado con el paso de las décadas, conserva buena parte de las características naturales que permitieron a los maquis permanecer ocultos.

Pero esta no es solamente una excursión por la naturaleza. Es también una invitación a mirar el paisaje desde otra perspectiva, a imaginar las dificultades de quienes vivieron escondidos en estas montañas y a conocer las consecuencias que aquel periodo histórico tuvo para las poblaciones rurales.

Consejos para recorrer la senda del campamento maqui

Antes de emprender la excursión conviene tener en cuenta algunas recomendaciones:

  • Consulta previamente el trazado y las características de la ruta, así como la previsión meteorológica.
  • Utiliza calzado de montaña adecuado y lleva agua suficiente, especialmente durante los meses más cálidos.
  • Sigue las indicaciones del sendero y evita salir del itinerario señalizado.
  • Respeta el entorno natural y los posibles restos históricos. No retires piedras ni objetos que puedas encontrar.
  • Aprovecha el recorrido para disfrutar del paisaje, observar la vegetación y conocer la historia del lugar con una actitud respetuosa.

Conocer estos lugares contribuye a recuperar la memoria de una época compleja y a comprender mejor la historia de nuestros pueblos y de quienes los habitaron.

Recorrer el camino hasta el campamento de Jujarra es mucho más que hacer senderismo: es acercarse a una parte de la historia del Maestrazgo que merece ser conocida y recordada.

Datos de la ruta

PR TE 178. Fortanete – Campamento del Maqui

Distancia: 9,8 km

Duración estimada: 2 h 25 min

Desnivel positivo: 315 m

Tipo de recorrido: Travesía (no circular)

Inicio: Ermita de Loreto, Fortanete

Altitud del campamento: 1.620 m

El itinerario parte de la ermita de Loreto, asciende por una pista cementada hacia el peirón de la Cruz Gorda y continúa por una pista forestal en dirección al Masico La Pez. El último tramo discurre por un sendero poco definido entre pinares hasta alcanzar el enclave del antiguo campamento.

Importante: los 9,8 km y las 2 h 25 min corresponden a la travesía indicada en la ficha oficial, no a una excursión de ida y vuelta. Es necesario planificar el regreso y prestar especial atención a la orientación en el último tramo.

Para saber más: José Ramón Sanchis Alfonso, Maquis y franquismo: lucha armada, miedo y represión. La Agrupación Guerrillera de Levante (AGL) y Aragón (AGLA) desde finales de 1947 hasta la retirada a Francia en 1952. Centro de Estudios del Maestrazgo Turolense (CEMAT), 2020.

Turismo del Maestrazgo
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