Si te gustan los toboganes y los puertos que combinan subidas intensas con zonas de descanso, esta ascensión es perfecta para ti.
Saldremos de la Iglesuela del Cid ya con una primera sorpresa, porque los primeros 700 metros de subida ya cuentan con alguna rampa del 10%, aunque luego tendremos un pequeño tramo de bajada.
Seguiremos en todo momento la A-227, con asfalto bastante cuarteado, y con unas curvas poco pronunciadas que se convierten, a la vista del ciclista, en duras rectas como la que nos acerca al segundo kilómetro, de nuevo tocando el 10%, seguida de un falso llano y una pequeña bajada.
Los desfiladeros de roca nos acompañarán en la última de las partes duras de la ascensión, pasado el kilómetro 3,2, y con un nuevo kilómetro muy similar a los otros dos segmentos que hemos pasado anteriormente.
La principal ventaja es que tendremos lo más duro hecho y, hasta el final del puerto, nos acompañará una suave pendiente positiva mientras las vistas al Barranco de Torre Marín se nos empiezan a abrir hasta llegar a la señal que nos indica que hemos coronado el Puerto de Cantavieja a 1.420 metros de altitud.




