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Los Pinares desde Cuarto Pelado a Capellanía

Ruta de 4 km. lineales que transita por la alta montaña mediterránea en el piso bioclimático oromediterráneo. Comienza en el puerto de montaña de Cuarto Pelado, en la carretera que une Cantavieja con Fortanete. Hay que seguir las marcas amarillas y blancas del sendero de pequeño recorrido PR TE-73, que conecta este punto con el Castillo del Cid, aunque la ruta ornitológica propuesta termina en la Capellanía, un excelente mirador junto al puesto de vigilancia fijo del operativo de extinción de incendios. Son 4 kilómetros con poco desnivel positivo, unos 150 metros. El itinerario discurre por una pista forestal entre un denso y umbrío bosque de pino albar (Pinus sylvestris), acompañado por boj (Buxus sempervirens) y enebro (Juniperus communis). El camino llega a un punto entre divisoria de dos valles, donde será interesante hacer un alto, para observar la panorámica del valle del río Cañada, sus paisajes, las masadas y la actividad agroganadera del territorio. Un poco más adelante, hay que seguir una senda que se abre a la izquierda entre la espesura del sotobosque para descender poco a poco a un collado donde parten los términos de Fortanete y la Cañada de Benatanduz. Desde aquí la senda va ascendiendo hasta llegar a la umbría de la Capellanía, un interesante ambiente repleto de pastizales y orlas de espinosas más típicos y habituales de zonas centroeuropeas. Posteriormente, una senda a la izquierda del camino principal nos acercará al final de la ruta. Durante el camino podrás descubrir algunas de las aves más comunes e interesantes del itinerario, mediante enlaces QR.

Nos encontramos en las zonas más elevadas del Maestrazgo, al sur de la cordillera Ibérica. Biogeográficamente, estamos inmersos dentro de la región Mediterránea, pero las condiciones ambientales y climáticas serranas favorecen la presencia de hábitats parecidos a los presentes en latitudes superiores, más típicos de la región Eurosiberiana. Este entramado de ambientes favorece una avifauna singular, con gran cantidad de especies típicamente mediterráneas, pero con una cantidad interesante de aves que crían habitualmente en zonas más septentrionales. Presentan aquí, sus límites meridionales de distribución geográfica y están en el borde de sus requerimientos ecológicos, convirtiéndose en buenos sensores bioclimáticos ante escenarios de cambio global. Entre ellas podemos destacar el alcaudón dorsirrojo y la curruca zarcera, ambas estivales y siempre entre las orlas espinas, o el acentor común que se reproduce en los claros de pinares albares con enebros y sabinas rastreras.

Aves forestales

La comunidad de aves en estos ambientes boscosos está compuesta por numerosas especies. El carbonero garrapinos y el herrerillo capuchino, ambos pertenecientes a la familia de los páridos, quizá sean los más abundantes en los pinares oromediterráneos. Un ave exclusiva de pinares es el piquituerto, ave singular por su adaptación del pico para alimentarse de piñones y por su plasticidad reproductiva, capaz de criar en cualquier momento del año. El verderón serrano es un endemismo de los sistemas montañosos del suroeste de Europa con un canto y unos reclamos muy metálicos. Otras aves comunes son el pinzón vulgar, el petirrojo europeo, el zorzal charlo, el trepador azul, el agateador común, el chochín, el pico picapinos, el mirlo común, el reyezuelo listado o el escribano montesino.

Entre las que nos visitan durante la primavera destacan el torcecuellos euroasiático, el bisbita arbóreo, el cuco común, la oropéndola europea, el mosquitero papialbo, el papamoscas gris, la curruca mosquitera o el ruiseñor común.

Completan esta comunidad las rapaces forestales. El azor común, el gavilán común y el ratonero común son habituales todo el año, mientras que la culebrera europea y el águila calzada nos visitan en primavera. Comunes son los pasos migratorios de otras rapaces diurnas como el abejero europeo y el milano negro. Durante la noche es el turno de las rapaces nocturnas, más detectables por sus cantos. La más característica es el cárabo.

Principales aves detectables en la ruta

Piquituerto (Loxia curvirostra)

Herrerillo capuchino (Lophophanes cristatus)

Trepador azul (Sitta europaea)

Escribano montesino (Emberiza cia)

Alcaudón dorsirrojo (Lanius collurio)

Curruca zarcera (Sylvia communis)

Acentor común (Prunella modularis)

Reyezuelo sencillo (Regulus regulus)

Carbonero garrapinos, herrerillo capuchino, piquituerto común, verderón serrano, pinzón vulgar, petirrojo europeo, zorzal charlo, trepador azul, agateador común, chochín, pico picapinos, pito ibérico, mirlo común, reyezuelo listado, escribano montesino, corneja, cuervo, azor común, gavilán común, busardo ratonero, culebrera europea, águila calzada, abejero europeo, milano negro, cárabo, alcaudón dorsirrojo, alcaudón meridional, curruza zarcera, curruca mosquitera, curruca capirotada, acentor común, mirlo capiblanco, acentor alpino y reyezuelo sencillo.

Turismo del Maestrazgo
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