Esta ascensión es más constante que otros de los puertos principales de la zona.
Dejaremos Cantavieja a nuestras espaldas para empezar a subir tranquilamente por una carretera rugosa, sin marcas viales y prácticamente sin vegetación.
Conforme llegamos a las curvas los porcentajes van subiendo por encima del 7%, y las vistas también ganarán en espectacularidad.
Abandonaremos progresivamente esos paisajes de pequeños valles y cordilleras verdes para adentrarnos más en la montaña con un asfalto en muy buen estado y con un desnivel asequible.
Conforme ascendemos, el firme se vuelve a romper y tiene algunos baches importantes, además de contar con las rampas más duras de toda la subida, en un paisaje de alta montaña.
Un giro a la derecha y las estacas de nieve que nos acompañarán en este tramo, nos indicarán que estamos a punto de coronar y llegar al Mirador de la Tarayuela.




