Este puerto es uno de los que enamoran a los aficionados a las subidas tranquilas y sin rampas mortales. Ideal para ir disfrutando del paisaje del maestrazgo turolense.
Salimos de Villarroya de los Pinares, con las casas sobre el barranco que completan el paisaje a nuestra izquierda, por una carretera con bastante poco tráfico y buen asfalto.
Una larguísima recta con el Barranco de las Pavías también a nuestro occidente nos permitirá ir calentando las piernas con pendientes cercanas al 2% y muy llevaderas.
A partir de la curva que encontraremos se incrementa un poco el desnivel, pero con rampas que nunca superan el 6 o 7%, accesibles para prácticamente todos los ciclistas.
Con el paisaje del Barranco de la Vaquera a nuestra izquierda y rocoso a nuestra derecha, con poca vegetación en general, seguiremos en esos dígitos en torno al 5% hasta coronar a 1.507 metros el Puerto de Sollavientos.



